Siguiendo la tradición familiar toscana, las casas rurales a menudo pasan de padres a hijos convirtiéndose en un punto de encuentro para toda la descendencia. Cada habitación, cada mueble y cada objeto de la casa contiene recuerdos e historias familiares. Los tres hermanos; Riccardo, Roberto y Alessandra son los dueños de la casa que han heredado de sus padres, que en su día la transformaron en un lugar de acogida para todo aquel que hubiera querido pararse. Con el mismo espíritu de entonces, los tres hermanos han decidido seguir los mismos pasos y ofrecer a los visitantes no sólo la maravilla del paisaje natural sino también la cordialidad y la amabilidad transmitida a través del tiempo.